Activé en el teléfono una cuenta regresiva para la fecha de mi cumpleaños N°30, la puse sobre la pantalla principal, así pensaba que podría controlar el tiempo que restaba antes de comenzar a vivir en una nueva década.
Al
principio seguí la cuenta regularmente, luego, aunque la veía todos los días,
la pasé por alto para después darme cuenta de que el tiempo se había
pasado muy rápido y sólo quedaban 90 días, tres meses.
En esos
meses pasaron muchas cosas, cosas que me hicieron apreciar la llegada de 30
años. No podía pasar una fecha tan importante en mi calendario sin dejarlo asentado
en el papel, y escribí:
¡treinta
años me significan tantas cosas! Entre esas, sobre todo: sanidad, fe y renovación.
Quisiera que pudieran estar dentro mío y saborearse conmigo tanta alegría
que una vez creí perdida, hoy puedo decir francamente que no hay nada que
necesite porque todo lo que quisiera ya lo poseo, lo que venga de aquí en
adelante son bendiciones añadidas, el tesoro que buscaba ya me encontró, no
necesito nada más para vivir.
Dios, la vida y
mi CIV me han enseñado lecciones de incalculable valor recibidas en diferentes
empaques que al abrirle la puerta de mi corazón a los 30 años me encuentro sana,
llena de fe y revitalizada. las lecciones que me transformaron la existencia
las puedo solo esbozar tan precariamente aquí, para recordarlas, para
regalártelas y decirte que vale la pena vivir.
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Necesitas
respirar profundo, hondo hasta que el pecho deje de doler.
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El
tiempo puede esperar, no es necesario correr cuando puedes caminar.
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Descansar
es un regalo de Dios. Descansa.
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Cuando
tengas que ir cuesta arriba, ve mucho más lento y asegúrate de tener suficiente
oxígeno en los pulmones, enfócate y ve un paso a la vez.
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Cuando
llegues a la cima, contempla lo logrado y agradece.
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No
necesitas mucho para vivir.
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Entre
menos peso mejor, la culpa, la comparación y el perfeccionismo pesan toneladas
y te consumen la energía.
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Busca
un ambiente seguro y llora todo lo que tengas que llorar, suelta lo innecesario.
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El
viaje es hacia adentro tuyo, y hay personas que se preparan años para ayudarte,
valora a los consejeros líderes espirituales psicólogos y cualquier persona que
le interesa tu bienestar emocional ellos también son ambientes seguros.
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Tu
atención aquí y ahora, en cualquier momento Dios te sorprende y hay que estar
listo para atesorar esos momentos y guardarlos para la eternidad.
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Antes
de dormir, cuando pongas tu cabeza en la almohada, te acurrucas y pones tus
oídos los lo más cerca de tu pecho, bajas la respiración y escuchas con
atención tus latidos.
¡Estás vivo/a!
¡Agradécelo profundamente!

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