Tengo algunas semillas de palta (aguacate) en proceso de germinación. Cuidadosamente las pelé para que quedaran con la piel desnuda, las cubrí en papel húmedo y las tengo casi olvidadas en la fría oscuridad. De vez en cuando les doy una mirada, para verificar si se están resquebrajando. Y si, esas gruesas semillas han comenzado a quebrarse en varios pedazos, me pone muy feliz ver su muerte, porque es señal de nueva vida. ¡Tendré varios árboles de aguacate! Qué sincero es Pablo ante una iglesia que ha tenido que corregir por su mal comportamiento. En su segunda carta a los Corintios revela lo que realmente es ante ellos: solo un servidor, una vasija de barro sujeta al quebranto que está gozosa de romperse en pequeños pedazos porque sabe que por medio de su muerte se está exponiendo el tesoro que contiene, el evangelio glorioso de Cristo que alumbra el entendimiento de sus oyentes y los lleva a la revelación de Cristo, produciendo en ellos vida eterna. “Mediante el sufrimiento,...
Reflexiones sobre la vida debajo del sol.