Activé en el teléfono una cuenta regresiva para la fecha de mi cumpleaños N°30, la puse sobre la pantalla principal, así pensaba que podría controlar el tiempo que restaba antes de comenzar a vivir en una nueva década. Al principio seguí la cuenta regularmente, luego, aunque la veía todos los días, la pasé por alto para después darme cuenta de que el tiempo se había pasado muy rápido y sólo quedaban 90 días, tres meses. En esos meses pasaron muchas cosas, cosas que me hicieron apreciar la llegada de 30 años. No podía pasar una fecha tan importante en mi calendario sin dejarlo asentado en el papel, y escribí: ¡treinta años me significan tantas cosas! Entre esas, sobre todo: sanidad, fe y renovación. Quisiera que pudieran estar dentro mío y saborearse conmigo tanta alegría que una vez creí perdida, hoy puedo decir francamente que no hay nada que necesite porque todo lo que quisiera ya lo poseo, lo que venga de aquí en adelante son bendiciones añadidas, el tesoro que buscab...
Reflexiones sobre la vida debajo del sol.