El proceso de convertir la harina en pan, el hierro en cuchillo y el barro en ladrillo requiere paciencia por parte del artesano y humildad para dejarse moldear por parte del material. Estos tres deben estar sujetos a la voluntad del artesano hasta que sean virtuosos y aptos para cumplir la función por la que existen. Observamos con expectativa los pocos minutos que nos llevaron de un año a otro, 2020 es el inicio de una nueva década del siglo XXI, y aunque parezca atemorizante o deslumbrante, hay algo que no cambia: el proceso. Sobre los primeros meses del año acostumbramos a marcar las resoluciones, todos quieren esforzarse en su proceso para lograr algo, pero sólo nosotros queremos esforzarnos en el proceso de perder algo, esta es la vía contraria que Cristo nos propone : ir descascarándonos lento y de a poco hasta que sobresalga la piel rojiza, tierna y sensible. En este proceso hay que estar dispuestos a sacrificar lo que Dios decida, casi siempre es lo que...
Reflexiones sobre la vida debajo del sol.