Aversión, desagrado, repugnancia, aborrecimiento, asco son algunos sinónimos de esta sensación. Generalmente suelen ser fluidos corporales o cosas en estado de descomposición, sucias y malolientes que generan en nosotros una respuesta fisiológica inmediata como las náuseas, picazón en la nariz, gestos de asco y una posición corporal en la que intentamos alejarnos rápidamente para tener el más mínimo contacto con estas cosas. Esta es una emoción necesaria, si no tuviéramos la capacidad de asquearnos podríamos ingerir cualquier alimento o exponernos a sustancias nocivas y terminaríamos gravemente infectadas al riesgo de contraer infecciones mortales. El asco funciona como una alarma que nos indica que algo “Huele mal” y que necesitamos alejarnos de aquello que pueda perjudicar nuestra salud. Es una emoción que nos ayuda a vigilar que el ambiente en el que nos movemos sea libre de toxicidad y nuestra vitalidad no entre en riesgo. Dios siente asco. Esta emoción fue una de las tan...
Reflexiones sobre la vida debajo del sol.